Fuerzas militares: realidad actual frente a la historia.
Adolfo L. Suárez A.
Imagen tomada de la publicación original en Opinión de La Prensa de 23 de agosto de 2026.
El pasado domingo 9 de agosto en el programa Debate Abierto se analizó el tema de la seguridad de nuestras fronteras frente a la posibilidad de un posible desplazamiento del denominado Clan del Golfo hacia el área fronteriza tras la llegada de la nueva administración presidencial de Abelardo De la Espriella en Colombia. En este programa participaron el ex director de Senafront Oriel Ortega y el ex director de la desaparecida Policía Técnica Judicial Jaime Abad. En el final de los análisis, el co moderador y sociólogo Danilo Toro coincidió con el licenciado Abad en la posibilidad de pensar seriamente la necesidad de restablecer una fuerza militar nacional dado el contexto regional actual que no es igual al de 1989 cuando se produjo la caída de la dictadura militar con la Operación Causa Justa.
Si es cierto, no he tomado una posición favorable o no, es necesario que se debe analizar esta idea con la mayor seriedad que requiere un tema posible de ser introducido y aceptado para llevar a una posible asamblea constituyente, revisar las experiencias que la historia nacional registra, la posible estructura y los frenos constitucionales que eviten repetir los errores o que alienten a personas con aires dictatoriales a sustentar su poder con la fuerza de las armas en lugar de la fuerza de la Ley.
De acuerdo a nuestra historia, Panamá nació con una fuerza militar en 1903, la cual fue reducida a funciones policiales por presión de los Estados Unidos tras la posibilidad de un golpe de Estado de Esteban Huertas contras el presidente Amador Guerrero al año siguiente. Años después con los incidentes de Cocoa Grove de 1912, la ya fuerza policial fue desarmada a solicitud de los estadounidenses. Años después, sin fuerzas militares y policía desarmada, Panamá aun así enfrentó a Costa Rica por Coto, gracias a los rifles que escondió el presidente Belisario Porras y el heroísmo de voluntarios.
En su mandato, Harmodio Arias Madrid tuvo que destituir del elemento policial a cierto capitán con aires golpistas que luego fue reintegrado llamado José Antonio Remón Cantera, quien años después convirtió la Policía Nacional en una institución armada llamada Guardia Nacional, que participó del fraude de 1948, forzó a renunciar a los vicepresidentes que remplazaron a Domingo Díaz después de fallecer (Chanis y Chiari) devolviendo la presidencia al Dr. Arnulfo Arias Madrid contribuyendo a su derrocamiento en 1951. Como todos sabemos, alcanzó en 1952 la presidencia hasta su asesinato en 1955. La Guardia Nacional siguió como elemento de poder hasta 1960 cuando presentaron sus respetos al nuevo presidente Roberto F. Chiari, así como con su sucesor Marco Robles. No obstante, con la lucha por el poder que se desató desde 1967 coincidiendo con los Tratados Tres en Uno y el juicio al presidente Robles por la Asamblea Nacional, la institución armada intervino y saboreó la miel del poder total.
La elección presidencial de 1968 ganadas por el Dr. Arnulfo Arias Madrid representaron para los uniformados la mayor amenaza que podían enfrentar y actuaron el día 11 de octubre derrocando a un gobierno electo por la voluntad popular e imponiendo la larga sombra de los 21 años de dictadura militar con Torrijos, Paredes y Noriega respectivamente, acabando en 1989 con la declaración de estado de guerra del 16 de diciembre y la invasión de los Estados Unidos a Panamá del 20. Con las reformas constitucionales aprobadas en los años noventa, Panamá eliminó las fuerzas militares. Esa es la experiencia histórica
Ahora, quienes proponen la necesidad de restablecer una fuerza militar propia sostienen que la situación geopolítica y social de la región frente a la presencia del crimen organizado transnacional y del terrorismo internacional ha hecho que los países tengan que unir sus fuerzas de seguridad para enfrentar a estos grupos al margen de la Ley que han aprovechado cada espacio en donde se presenta la ruptura o el debilitamiento del sistema democrático para ampliar su dominio en beneficio propio.
Si una asamblea constituyente decide el retorno de fuerzas militares en el marco de una nueva constitución tienen que tomarse en cuenta varios elementos a sugerir como:
1. Policía, SENAN Y SENAFRONT no pueden ser colocados nunca en un solo mando.
2. Pie de fuerza adecuado a la población y funciones.
3. Estudio de normas legales y cultura democrática dentro de la formación, lo que contribuiría como freno a aquellos que quieran asaltar el poder
4. Consenso político de todos los sectores políticos y sociales.
Estas son sólo unas ideas frente al tema expuesto en esa mañana. No obstante, debemos recordar que en Panamá desde 1989 hay una frase que no debemos olvidar los panameños: Nunca Jamás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario